Trastornos del habla

Comunicarse es algo fundamental para el desarrollo del ser humano. Y una gran parte de nuestra capacidad comunicativa depende, como hemos dicho, del habla.

Sin embargo, el habla no es algo que aparezca súbitamente (si bien algunos autores como Noam Chomsky se hicieron famosos por defender que poseemos estructuras innatas que permiten el desarrollo de esta habilidad), sino que se tiene que aprender y desarrollar. El lenguaje en general es un elemento complejo que idealmente iremos adquiriendo y consolidando a lo largo de nuestra maduración física y cognitiva.
Algunos de los elementos que hemos de ir adquiriendo y mejorando son la capacidad articulatoria, la fluidez y comprensión del habla, el vocabulario y la capacidad de encontrar palabras, la gramática y sintaxis, e incluso cuándo y cómo debemos comunicar determinadas cosas de determinada forma. Por lo que pueden afectar a la inteligibilidad del habla.
Si bien estos hitos son generalmente adquiridos en determinados momentos evolutivos, en algunos sujetos aparecen problemas, deterioros o malos desarrollos de la comprensión y expresión del lenguaje que limitan el correcto funcionamiento y/o evolución socioemocional del individuo.

Mencionemos los más comunes:

 

Trastorno fonológico o dislalia

Otro de los principales trastornos del lenguaje oral es las dislalia. Se entiende como tal aquellos trastornos en los que se producen diferentes errores en la articulación de las palabras, siendo la más frecuente la sustitución de sonidos, distorsiones de los correctos o la falta (omisión) o añadidura (inserción) de éstos. Por ejemplo, un problema en la forma de la lengua puede producir dislalia.

Si bien es frecuente que haya este tipo de problemas en la infancia, para que sea considerada dislalia los errores cometidos deben ser impropios del nivel de desarrollo del infante, interfiriendo con el rendimiento social y académico.

Disfemia, tartamudez o trastorno de la fluidez de inicio en la infancia

La disfemia es un trastorno ampliamente conocido por el conjunto de la sociedad, si bien nos solemos referir a él como tartamudez. Se trata de un trastorno centrado en la ejecución del habla, concretamente en su fluidez y ritmo. Durante la emisión del habla la persona que la padece sufre uno o varios espasmos o bloqueos que interrumpen el ritmo normal de la comunicación.

La disfemia suele vivirse con vergüenza y ansiedad (cosa que empeora a su vez la ejecución) y dificulta la comunicación y la adaptación social. Este problema solo aparece cuando se habla con alguien, pudiendo hablar con normalidad en completa soledad, y no se debe a lesiones cerebrales o perceptivas.
El trastorno disfémico suele iniciarse entre los tres y ocho años de edad. Ello es debido a que en esta edad empieza a adquirirse el patrón normal del habla. En función de su duración pueden encontrarse varios subtipos de disfemia: de tipo evolutiva (dura unos pocos meses), benigna (dura unos pocos años) o persistente (siendo esta última la crónica que puede observarse en adultos).

 

Tratamiento

Finalmente, es importante tratar de manera inmediata estas alteraciones ya que se pueden instaurar de forma permanente los patrones erróneos y así obtener mejores resultados. Es imprescindible acudir a un logopeda especializado para tratar desde la base y en cada caso en particular todas las alteraciones presentes; tanto a nivel fonético como fonológico. Primeramente con una evaluación y posteriormente con el tratamiento adecuado adaptado a su edad y necesidades.